7 Octubre 2018
XXVII Domingo del Tiempo ordinario – Año B
Sobre el repudio, Jesús cambia el sentido del plano jurídico, que es lo que esta permitido hacer, al de la promesa de Dios, escrita en la creación.
Gen 2, 18-24; Sal 127 (128); Eb 2,9-11; Mc 10, 2-16
Las palabras de Jesús a cerca el repudio se colocan entre el segundo y el tercer anuncio de la pasión y de la resurrección. Pertenecen a la exigencia que el seguimiento de Cristo propone en nuestra vida. La óptica de la Cruz es de un amor que sabe vivir en donación de sí mismo, que pide de continuar amando aun en las dificultades. Jesús cambia el sentido de la ley de Moisés – respecto a qué cosa es permitid hacer y que no. Más que interrogarse sobre las condiciones por las cuales un hombre pueda repudiar a su mujer o una mujer a su marido, se necesita preguntar cómo consentir a Dios de unirse, a fin que los dos sean una única carne. Los fariseos están cerrados en una perspectiva ética y jurídica; en cambio Jesús introduce una prospectiva ‘mística’.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB