23 Diciembre 2018
IV Domingo de Adviento – Año C
María prepara el camino del Señor, convirtiéndose ella misma en el camino a través del cual, El que esperamos, nuestra paz y nuestra gloria, pueda venir entre nosotros.
Mi 5,14a; Sal 79 (80); Hb 10,5-10; Lc 1, 39-45
Después de habernos detenido en la figura de Juan el Bautista, este cuarto domingo de adviento la liturgia concentra su mirada en María de Nazaret. Hay dos figuras centrales en el Adviento: Juan, que despierta la espera y María que acepta a tal punto la invitación del Bautista de preparar el camino del Señor, convirtiéndose ella misma camino para que el venga entre nosotros. Ese camino es el de la obediencia que caracteriza a las dos figuras. La carta a los Hebreos pone en los labios de Jesús el Salmo 40 – « Mira , yo vengo… para hacer tu voluntad » -. María se convierte en camino por el cual Jesús comienza a cumplir su proyecto sobre los caminos humanos, con la finalidad de que todos puedan exaltar con gloria su llegada. Aquel que será la paz es nuestra gloria.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB