21 Abril 2019
Domingo de Pascua
María, Pedro, el discípulo Amado, ante el sepulcro se caracterizan por sus tres maneras diferentes de ver. De esta interacción nace la fe.
At 10,34ª. 37-43; Sal 117 (118); Col 3, 1-4; oppure I Cor 5, 6-8; Jn 20, 1-9
Todos los personajes que corren hacia el sepulcro «ven». La mirada de María es una mirada corpórea, física; el ver con los propios ojos. También Pedro, poco después, «ve» las telas dobladas es un ver mas reflexivo, que razona, interroga, indaga. Al final es el discípulo Amado a ver. « vió y creyó» él vió no solo con los ojos, como María, o con la razón como Pedro, su ver fue más profundo, lo cual solo se logra con amor, custodiando la Palabra. Todos ven las mismas cosas. Y aun así la percepción es diferente. Lo que se ve con los ojos debe suscitar una búsqueda, debe impulsar una razón. No debemos permanecer en el horizonte del razonamiento, se debe adentrarse en el profundo de nuestra interioridad donde no solamente habita nuestra manera de razonar sino que también habita Dios.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB