20 Enero 2019
II Domingo del T.O.
Año C
Lo que revela la gloria de Jesús, fundando la fe, es la posibilidad de probar el vino nuevo, signo de la gloria que Él nos quiere donar.
Is 62, 1-5; Sal 95 (96); 1 Cor 12, 4-11; Jn 2,1-11
Los tres signos que manifiestan el misterio de Jesús son: la revelación de los magos en Belén, la revelación del bautismo en el Jordán y la revelación de Canaán con el signo del agua trasformada en vino. La primera revelación es para los alejados, representada por los sabios venidos de oriente; la segunda manifestación es para Israel, en el Jordán para escuchar el último de los profetas; y la manifestación de Canaán es la manifestación a los discípulos, los cuales ven la gloria de Jesus y creen en Él. Que faltara el vino, lo vino a saber la madre. Como Jesus dio, el vino nuevo y lo mejoro lo supieron los siervos. Los discípulos creen no porque ven la grandeza de un signo, sino porque gustan la bondad y la novedad de un vino que hasta ahora no han probado.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB