19 de Mayo 2019
V Domingo de Pascua
Año C
El amor recíproco es auténtico cuando es signo de «cómo» Jesús nos ha amado, dándose Él mismo para unir los hijos dispersos de Dios.
Hech 14,21b-27; Sal 144 (145); Ap 21,1-5a; Jn 13,31-33a.34-35
Según la profecía de Ezequiel 37,27: “Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”, el autor del Apocalipsis realiza un cambio considerable, pasando del singular al plural: “mi pueblo” se convierte en “sus pueblos”. El panorama se amplía, el círculo de la alianza se ensancha hasta acoger a todos los pueblos de la tierra. Esta visión nos ayuda a comprender mejor el nuevo mandamiento que Jesús entrega a sus discípulos: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. No se trata de vivir un amor cerrado y exclusivo, es necesario que nos amemos los unos a los otros como Jesús nos amó, dando su vida por todos, para reunir a los hijos de Dios dispersos. El amor recíproco se convierte de esta forma en una fuerza a todos al encuentro con el Señor.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB