31 de Marzo 2019
IV Domingo de Cuaresma
Año C
El camino cuaresmal nos invita a pasar de la lógica servil a la filial: en Jesús Dios quiere compartir con nosotros lo que Él es.
Js 5,9a.10-12; Sal 33 (34); 2 Cor 5, 17-21; Lc 15,1-3.11-32
Los hijos de la parábola son tentados del considerarse siervos, en vez de hijos. El mas pequeño, después de que se fue de la casa, debería de ser recibido como un siervo. El mayor se quedo en la casa, pero con la mentalidad de un siervo: «Ve, yo te sirvo de tantos años…». El padre sale al encuentro de los dos no solo para reconciliarse con ellos, sino para convertir su lógica de un servilismo a la de verdaderos hijos, «todo lo mío es tuyo». Los dos hijos ignoran lo que constituye la identidad profunda de Jesús, el Hijo unigénito: «Todo se me ha dado de mi Padre» (Lc 10,22). Es el poder comer de los frutos de la tierra, que no habíamos cultivado, y que Dios nos dona, que nos introducirnos en la libre tierra de hijos de Dios.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB