11 Noviembre 2018
XXXII domingo del T. O. – Año B
En el gesto de la viuda, que dona lo que tiene para vivir, Jesús profetiza lo que le esta por suceder, cuando ofrecerá su propia vida por todos.
I Re 17, 10-16; Sal 145 (146); Hb 9, 24-28; Mc 12, 38-44
Una viuda pobre echa en el tesoro del templo «todo lo que poseía, todo lo que tenia para vivir». La traducción griega es mas clara: echa toda su vida. Es verdad: cuando se donamos todo lo que tenemos para vivir, es como si diéramos nuestra vida. Jesús admira este gesto, profetizando lo que le sucederá en Jerusalem. Esta viuda probablemente era pobre, y victima de la hipocresía de los Escribas, los cuales «devoran las casas de las viudas». Jesús, al contrario, se dejara devorar, hasta la muerte en cruz. La carta a los Hebreos nos dice que Jesús vendrá una segunda vez para aquellos que esperan su salvación. Como la harina y el aceite de la viuda de Sarepta no se acaban porque son ofrenda, así la vida de Jesús, ofreciéndose una vez por todas, queda fecundada en la eternidad.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB