14 de Octubre 2018
XXVIII Domingo del Tiempo ordinario – Año B
La felicidad no depende de lo que nosotros podemos o debemos hacer, sino de la relación con Jesús y en Él con el Padre, Bondad absoluta.
Sab 7,7-11; Sal 89 (90); Heb 4, 12-13; Mc 10, 17-30
«La palabra de Dios – afirma la Carta a los Hebreos – penetra hasta lo mas profundo del ser» Realizando en nosotros el discernimiento donde se manifiesta la sabiduría de Dios, que la primera lectura nos invita a suplicar. Marcos, nos muestra la incapacidad del rico de seguir a Jesús, revelándonos, que es en Él (Sabiduría Encarnada) donde debemos poner el corazón. El rico del Evangelio es incapaz de acoger el misterio precioso de la verdadera felicidad. Se va triste e incapaz de hacer una verdadera renuncia. No se trata solo de renunciar a las riquezas, sino a nosotros mismos y a la ilusión de que una vida feliz depende de lo que nosotros podemos y debemos hacer. «Maestro bueno, que cosa debo hacer». La vida no depende de lo que hacemos, sino de la relación que vivimos con Jesús, Bondad absoluta.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB