26 Enero 2020
III Domingo del Tiempo Ordinario
Año A
La luz que ilumina la oscuridad ahora brilla en la mirada luminosa de Jesús, que transforma la vida de los discípulos y la libera de todo mal.
La luz que ha iluminado las tinieblas en la extraordinaria noche de la navidad, debe ahora continuare a irradiare en lo ordinario de nuestros días. La luz, que ilumina el camino librándonos del miedo, la encontramos hoy en particular en la mirada iluminada de Jesús, que nos ve fijamente como ha visto antes a los primeros discípulos, llamándolos a seguirlo. Es la luz de la mirada de compasión de Jesús que «recorría toda la Galilea, ensenando en las sinagogas, anunciando el Evangelio del Reino y curando cada enfermedad del pueblo». Se cumple la profecía de Isaías: «El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz». Nos recuerda San Pablo: venció las tinieblas de nuestras divisiones, para conducirnos en la comunión de una única pertenencia: la de Cristo Señor: somos suyos en fuerza de la iluminación del bautismo.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB