7 de Abril 2019
V Domingo de Cuaresma
Año C
Escribas y fariseos, poniendo a la mujer adúltera “en medio”, la conducen al espacio de Jesús, donde podemos ser encontrados en Él, en su justicia.
Is 43, 16-21; Sal 125 (126); Fil 3, 8-14; Jn 8, 1-11
El tercer capítulo de la epístola a los Filipenses, Pablo habla del propio espolio, de la propia Kénosis (es decir: de la renuncia a la propia voluntad), la cual le lleva a considerar una pérdida lo que antes era una ganancia por haber “encontrado a Cristo” y conocer la fuerza de su resurrección. En griego existe el mismo verbo “encontrar” (eurisko) que ya aparece en el himno cristológico: Cristo se hace “encontrar” como hombre para que nosotros pudiéramos ser “encontrados en Él”. Este es en realidad el espacio de la vida. Llevando la mujer adúltera a Jesús, tratan de llevarla a un espacio de condena; sin saberlo la conducen a un espacio de salvación, creado por Jesús, allí donde todos podemos ser encontrados en Él: en la justicia que no proviene de nuestras obras, sino de la fe en Él.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB