17 de Marzo 2019
II Domingo de Cuaresma
Año C
Despues de haber confirmado su identidad de Hijo en el desierto, Jesús sube al Tabor, donde en la oración se revela su comunicación con el Padre.
Jesús en el desierto ha ganado la tentación de ‘el divisor’: que buscaba separarlo del Padre. Ahora, en el Tabor, en esta experiencia de oración, se manifiesta en toda su belleza la comunión filial que une Jesús al Padre. Jesús solía trascurrir noches de oración y soledad. Esta vez lleva con él a sus discípulos los cuales, sorprendidos de cuanto acontece, quisieran hacer algo, vigilar como él, orar como él, escuchar como él, porque como escribe Pablo a los Filipenses, es compartiendo la experiencia de Jesús la que trasfigura nuestro misero cuerpo en su cuerpo glorioso. En la noche de la alianza también Abraham duerme, solamente Dios atraviesa los animales divididos, signo de la gratitud del pacto que Dios establece con los hombres. El camino cuaresmal debe por eso educarnos a escombrar la vida de todo aquello que nos obstaculiza.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB