25 Noviembre 2018
XXXIV Domingo del T.O. – Año B
Cristo Rey del universo
La realeza de Jesús es radicalmente diferente de los reinos mundanos y los contradice: se establece no como poder, sino como una vida de gracia.
Dn 7,13-14; Sal 92 (93); Ap 1 5-8; Jn 18,3b-37
Jesús responde a Pilato: «Mi reino no es de este mundo». Afirmación, que elimina todas nuestras falsas ilusiones y esperanzas en un Mesías soberano a tal punto de autorizar también a nosotros de asumir dinámicas de poder y de superioridad. Jesús habla de un reino diferente: que se realiza no como quien oprime y somete; sino a modo «de aquel que nos ama» – como afirma el apocalipsis – . Por otra parte, su reino es cualificado por el hermoso verbo, de la tradición bíblica y espiritual: escuchar. «Cualquiera que es de la verdad, escucha mi voz». En vez de someternos, como hacen los poderosos de la tierra, nos llama a reinar con Él. Eso significa, pero, asumir su mismo modo de comportarse, en las dinámicas de amor y de dono. Ahí esta la verdad que Él garantiza y que debemos escuchar.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB