23 Septiembre 2018
XXV Domingo del Tiempo ordinario – Año B
El camino de Jesús hacia la Pascua revela también la dirección opuesta hacia la cual frecuentemente caminamos: nuestros sueños de grandeza.
Sap 1,12.17-20; Sal 53 (54); Stg 3, 16-4,3; Mc 9, 30-37
De frente al segundo anuncio de la pasión los discípulos reaccionan con incomprensión: « no entendían… y tenían miedo de interrogarlo» (Mc 9,32). Sorprende la actitud de los discípulos: tienen miedo, pero no preguntan. Jesús, revelando el significado de su camino, desvela aquellas pasiones y aquellos deseos que, como escribe Santiago, hacen guerra en nuestro cuerpo, oponiéndose a la sabiduría. La primera lectura recuerda que el justo es tan incomodo, al punto de desear eliminarlo, porque con su mismo comportamiento, descubre nuestras inclinaciones desviadas. En el Evangelio: el camino de Jesús, como un donarse así mismo, rectifica la dirección hacia la cual están caminando los discípulos. La verdadera sabiduría pide acoger el camino de Jesús como un niño. Cierto, desea nuestro crecimiento, pero confiando no en los propios brazos, sino en los brazos de quien lo protege y lo sostiene.
Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB