1 Marzo 2020

I Domingo de Cuaresma

Año A

Jesús viene a cumplir la obra encomendada a Abraham custodiar y cultivar el jardín. Vence la tentación y en el desierto florece el jardín.

Gen 2,7-9; 3,1-7; Sal 50 (51); Rm 5,12-19; Mt 4,1-11

Cada año el camino cuaresmal inicia en un desierto para concluirse en un jardín, cuando, la mañana de Pascua, también nosotros nos encontraremos, con María Magdalena, Pietro y el discípulo amado, en el jardín donde, viene sepultado Jesús. El desierto es aquel de las tentaciones, en las cuales Jesús fue llevado del Espíritu y es tentado del diablo. El desierto es también tiempo discernimiento y prueba: dode Jesús debe discernir cual voz escuchar, si la del Espíritu, que lo tiene en comunión con el Padre, o la del enemigo, que del Padre intenta separarlo. Jesús, es puesto a prueba sobretodo en su relación filial con el Padre. De esa depende el modo en el cual vivirá su misterio mesiánico. Adán, en el jardín, no había sabido permanecer hijo, y es ahí que el jardín se había transformado en un desierto.

Comentario de la Comunidad de Dumenza
Traducción de dom Elias OSB

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